Como concejala de la comuna de Porvenir, considero necesario dirigirme a la comunidad luego de la resolución emitida por la Contraloría Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, la cual desestimó completamente la denuncia presentada en mi contra y resolvió no iniciar sumario administrativo alguno.
Es importante señalar con total claridad que esta denuncia fue remitida por la Municipalidad de Porvenir a la Contraloría Regional mediante el oficio N°188 del año 2026, tal como se indica expresamente en la resolución. Es decir, no se trató de un hecho aislado ni menor, sino de una acción institucional impulsada desde el propio municipio para intentar instalar cuestionamientos hacia mi labor como concejala.
La resolución de Contraloría confirma que las acusaciones levantadas en mi contra carecían de veracidad y fundamento. El organismo fiscalizador concluyó que no existían antecedentes que permitieran acreditar hostigamiento, agresión o una conducta destinada a perjudicar laboralmente a la denunciante.
Pero esta situación tiene un contexto político que la comunidad merece conocer. Desde hace bastante tiempo he venido reclamando y denunciando en distintas sesiones de Concejo Municipal el evidente estado de abandono del vertedero municipal de Porvenir, advirtiendo las graves consecuencias ambientales que esta situación provoca para todo el sector aledaño y para nuestra comuna en general.
He levantado la voz frente a las malas condiciones del recinto, cierre perimetral, riesgos sanitarios y un daño ambiental que afecta directamente a los vecinos del sector. Mi deber como autoridad es fiscalizar, denunciar y exigir soluciones cuando existen situaciones que perjudican a la comunidad, aunque aquello incomode a ciertas autoridades o sectores políticos.
Lamentablemente, coincidentemente con estas denuncias y cuestionamientos públicos respecto de la gestión del vertedero, surge esta acusación en mi contra, intentando transformar mi labor fiscalizadora en un supuesto acto de hostigamiento. Hoy, la resolución de Contraloría deja en evidencia que aquello no tenía sustento y que existió un intento injusto y perverso de desacreditar mi imagen pública y debilitar mi trabajo ante la comunidad.
Cuando una concejala cumple seriamente su rol fiscalizador, inevitablemente enfrenta presiones y ataques. Sin embargo, la fiscalización no es un capricho político: es una obligación ética, democrática y legal de quienes hemos sido elegidos para representar a la ciudadanía.
Quiero decir con absoluta claridad que no me van a intimidar ni a silenciar. Seguiré ejerciendo mi rol con independencia, convicción y compromiso con la verdad. Continuaré fiscalizando cada vez que sea necesario, defendiendo el buen uso de los recursos públicos, exigiendo transparencia y levantando las problemáticas que afectan a nuestra comuna.
Mi compromiso seguirá estando especialmente junto a los trabajadores y trabajadoras de Porvenir, porque creo profundamente en la dignidad laboral, en el respeto y en la necesidad de construir una gestión municipal más humana, transparente y responsable con el medio ambiente y con las personas.
Agradezco sinceramente a todas las vecinas y vecinos que en estos días me entregan su apoyo y confianza. Esa confianza me fortalece y reafirma que vale la pena seguir trabajando con consecuencia, valentía y transparencia por el bienestar de Porvenir.
FUENTE: Marisol Andrade Cárdenas
Concejala de Porvenir
