Apuntes del Asado Más Grande

¿Fue tan bueno cambiar lechugas por tomates?

A pedido de varios competidores del Asado Más Grande, la comisión cambió la ensalada de lechuga por tomates, ya que la verde hortaliza se marchitaba al no resistir fresca tantas horas desde su entrega hasta servirla acompañando los asados. Además, la ausencia de agua potable en la cancha de jineteada hacía aconsejable el rojo fruto, más fácil de lavar y de rápida preparación, pero… Casi todos los stands reclamaron a la comisión que entre los tomates entregados, al menos 3 se habían echado a perder. Es que el calor y la larga espera desde su adquisición, provocó casi el mismo efecto que a las lechugas, debiéndose adquirir frutos extras a último momento.

Turistas chinos de incógnito

Se nos dijo que entre los casi 8 mil visitantes del Gran Asado había una pareja de turistas chinos, a los cuales no pudimos ubicar, probablemente porque querían pasar inadvertidos por el tema del coronavirus. La verdad es que casi nadie se enteró de su presencia y aunque es fácil identificar a los asiáticos aunque pretendan “ser del montón”, alguien nos rectificó que serían coreanos. Quizás fue mejor que no se evidenciaran, ya que el temor por la enfermedad nacida en tierras tan lejanas pudo ser contraproducente para el resto del público.

Baños químicos sin agua

Una muy buena idea fue reemplazar los puestos de ventas anexos a la actividad del asado desde el sector de corrales de la cancha de jineteada al exterior del recinto, donde se creó una calle virtual con los locales a cada lado y los vendedores no tuvieron que exponer su mercadería a la tierra que miles de pisadas levantaba de modo inevitable. En el área corralera se ubicaron los baños químicos, en sectores para damas y varones bien distribuidos, aunque hubo un par de fallas: el papel higiénico terminó temprano y no se reemplazó y el agua de los pequeños estanques para el lavado de manos no existió, creando un inconveniente sanitario a los usuarios. Datos a mejorar el próximo año.

¡Todo bien, muy rico, abundante!

Fue la exclamación más escuchada en las consultas a los miles de visitantes del evento gastronómico, especialmente entre los turistas, algunos de los cuales no conocían la carne asada de cordero. Gracias a que se dispuso como mínimo 4 horas de cocción, la queja que algunos asados “están muy dorados por fuera, pero crudos por dentro” desapareció y dio lugar a voces de “carne muy sabrosa y bien cocida”. Se aceptó el precio de 6 mil pesos por plato, incluso calificado de barato por algunos comensales.

Mucha demora entre números del show

Una queja manifiesta y general, recogida entre el público local y de fuera, expresaba molestia por la excesiva demora entre los distintos números del show musical, por los cambios de equipos, cables y mediciones, sobre todo -según se interpretó de las “pifias” pidiendo “apurar la causa”- en la entrega de premios a los ganadores del torneo de asados, a los que se anunciaba sin que éstos estén prevenidos y tardaban mucho en llegar al tablado. Y por la tardanza en las pruebas de sonido del grupo de cierre, Hechizo, que impacientó al “respetable”, que lo único que quería era “seguir la fiesta” después del comistrajo y la bebida. Se sugirió usar un escenario aparte para la premiación.

Sólo tres detenidos por ebriedad

Carabineros de Tierra del Fuego, que participó junto a Senda en una fiscalización masiva vehicular (que llegó a producir un “taco” a la salida del recinto ecuestre del asado), efectuó estrictos controles de alcotest y narcotest. No obstante, el comisario, mayor Manuel Caroca informó que sólo tres exámenes bucales arrojaron conducción en estado de ebriedad, bastante poco considerando el masivo consumo de alcohol (como lo “mandata” un buen asado), que pese a todo -dijo el jefe policial- se produjo a nivel de grupos de amigos y familiares compartiendo la actividad, pero con un comportamiento ejemplar, valoró.

Trabajo arduo y agotador

Para cerrar, cabe destacar el arduo y agotador trabajo de los empleados municipales de Porvenir, que desplegaron esfuerzos desde hace varias semanas y especialmente en los días y horas previas (desde las 7 a.m.), durante y al término del gran asado chileno-argentino, modificando, adecuando y corrigiendo aspectos de la Cancha de Jineteada hasta transformar el potrero de deportes ecuestres y su entorno en lo que algunos visitantes compararon con “pequeña pampilla”, como la de Coquimbo.

Fuente: La Prensa Austral

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